Para hablar de los vinos de Estados Unidos es necesario comenzar con algunos datos importantes acerca de Estados Unidos. Este país ocupa el cuarto lugar entre las naciones productoras de vino, detrás de Italia, Francia y España. Aunque el país ocupa sólo el lugar 34 del consumo per cápita real de vino, debido a su enorme población de más de 300 millones, Estados Unidos es el tercero en consumo por volumen.

Este país consume casi tanto vino como produce, más de medio billón de galones al año.

Aunque cada uno de los 50 estados americanos tiene por lo menos una bodega comercial, sólo cuatro de los estados generan un impacto real en el mercado nacional del vino.

New York, ocupa el 2do lugar en la producción total (aunque muchas de las viñas del estado no son de cepa vinífera). Washington y Oregón son los otros productores importantes.

La nación cuenta con aproximadamente 5400 bodegas comerciales.

De acuerdo con las últimas estadísticas del Instituto del Vino, los campos de California registran aproximadamente medio millón de hectáreas de uvas de vino de todo tipo. Tres de cada cuatro botellas de vino vendidas en los Estados Unidos se originan en el Golden State.

En California se produce más del 90% del vino de Estados Unidos ya que gran parte del territorio Californiano goza de condiciones ideales para la producción de vino. La lluvia abundante en invierno, dejan un largo y beneficioso ciclo de crecimiento para la vid, en su mayoría libre de hongos. Los riesgos de lluvia y humedad son escasos durante la importante temporada de vendimia y los dañinos periodos de congelamiento invernal son prácticamente nulos. El sol de California es legendario, lo cual resulta óptimo para las uvas. California cuenta con grandes áreas viticultoras de fama mundial las cuales gozan de influencias refrescantes del océano y del río. Las noches frescas, la brisa del mar además de las nieblas matutinas favorecen la maduración y ayudan a mantener la acidez de la uva.