Es una de las variedades más antiguas con gran reputación, ya que origina uno de las grandes tintos de Borgoña y también desempeña un papel importante para la realización del champagne. Hoy en día su adaptabilidad ha ganado fama mundial en países como Estados Unidos, Argentina y Nueva Zelanda. Esta cepa es distinta a las demás, ya que es uno de los pocos tintos que se puede servir  un poco frío entre los 9° y 11°c.

 

Presenta aromas y sabores frutales que recuerdan a las frutas rojas y negras como cereza, frambuesa y grosellas. Sus versiones jóvenes son suaves y afrutadas, mientras que en presencia de madera presentan más densidad y complejidad.