Se designa en francés terroir (terruño) al conjunto de características favorables para la reproducción de la vid. La conjunción del suelo y del clima marcan las principales diferencias entre los distintos tipos de vinos, aunque éstos puedan provenir de la misma zona y de idénticas uvas.   

SUELOS

Suelos

La calidad de los suelos depende de muchos factores. Las características de los materiales que forman los suelos influyen de una forma determinante en la calidad del vino. Los diferentes minerales que se encuentran en el suelo influyen directamente en el sabor del vino.

 

Estos minerales son: calcio, magnesio, hierro, nitrógeno, hierro y potasio. Para que un viñedo de lo mejor que tiene, debe plantarse donde el agua escurra fácilmente, ya sea en laderas o bien pedregales.  Ahora bien, es importante mencionar que la cepa y la humedad no se llevan bien, sin duda alguna lo mejor para la vid es un suelo pedregoso; es decir que combine piedras, grava y arena. Los diferentes suelos resultan de toda la estructura geológica como las glaciaciones, curso de los ríos o erosiones. Por su parte el hombre interviene en todo momento para la producción de un buen vino, desde la preparación del suelo hasta la creación del viñedo, del cultivo a la vinificación.

La calidad del terruño es juzgada en función a su mayor o menor capacidad para favorecer el buen crecimiento de la viña y la obtención de uvas maduras y concentradas, con un buen contenido de azúcar.


El Clima

Este otro factor influye también de manera importante en la producción de un vino. Incluso en las mejores regiones donde año con año se elaboran vinos de primerísima calidad, el estilo de estos buenos caldos está condicionado por la temperatura y el índice de las lluvias.

El calor hace que la uva madure y así incremente su contenido de azúcar, con lo que en el proceso de fermentación se convertirá en alcohol. Para garantizar el crecimiento adecuado de la planta y la madurez máxima en sus frutos, la viña requiere de calor, luz, agua, y todo en dosis más o menos precisas.

En general los límites de su cultivo se hallan entre los 35° y los 50° de latitud Norte y Sur. Esto es a lo que llamamos La Franja del Vino, ya que cuenta con las mejores zonas climáticas para el buen desarrollo de la vid. Todos los países involucrados en esta franja pueden hacer vinos.

En la franja Norte se encuentran países como Estados Unidos, norte de México, Canadá, Francia, Italia y otros países europeos; a éstos los llamaremos Viejo Mundo. Por sorprendente que parezca también se encuentran países como China, Líbano y Marruecos.

Así mismo, en la Franja Sur se encuentra lo que se denomina como Nuevo Mundo y los países delimitados por la franja son: Argentina, Chile, Nueva Zelanda, Australia y Uruguay entre otros.

Cabe mencionar que actualmente también se produce vino en zonas que no están delimitadas por la Franja del Vino, esto se debe a la bondad de los microclimas así como a la altitud en donde se plantan estos viñedos.

Por otra parte, la viña necesita agua, pero de manera moderada e intermitente. El consumo recomendado oscila entre los 500 y 700 mm anuales.

Este tipo de condiciones para el viñedo lo engloba el clima continental, es decir en el día se necesita un clima cálido para incrementar el azúcar en las uvas, y en las noches una temperatura baja para la concentración y reposo de dichos azúcares. En el día presenta temperaturas de 30° bajando hasta 18° por la noche.

Otro tipo de clima propicio para el cultivo de la vid es el clima mediterráneo, el cual se caracteriza por sus inviernos templados y sus veranos secos y calurosos. Este nombre lo recibe por el Mar Mediterráneo, área donde es típico este clima pero que también se presenta en otras zonas del planeta. En el día la temperatura varía entre 32° C y 34° C bajando hasta 12° C  por las noches. Por último el hombre es el único actor responsable de la calidad del vino. Sin él, el vino se quedaría en pleno estado de uva. Él es quien cuida el viñedo, ayuda a que la uva madure y crea el vino. Además su trabajo no solo se reduce al trabajo en la bodega, si no comienza desde antes en las viñas.

Tradición/Hombre

Un factor determinante dentro del terruño de un vino es la tradición o estilo de cada país en la elaboración del vino y por supuesto el valioso conocimiento del hombre. Atento a la planta durante diez largos meses, sigue el crecimiento de la vid etapa por etapa, interviniendo cada vez que lo considera necesario para obtener un fruto de buena calidad, aunque siempre dependiendo del favor de la madre naturaleza. Luego en las bodegas, pondrá en marca todo su talento y conocimiento como enólogo para elaborar un vino que llevará su marca, ya que la meta de todo gran productor es crear un vino que refleje exactamente su personalidad.

Ser productor de vinos, o vitivinicultor, implica desempeñar un papel tanto de jardinero como de cocinero y al mismo tiempo tener el pleno conocimiento de la tierra para obtener los frutos más hermosos como el talento de un chef para revelar en sus recetas lo mejor de su personalidad.

En conclusión el terroir se refiere al sentido del lugar expresado en un vino, puede incluir clima, suelos, orientación, pendientes e incluso las variedades de uva locales de cada país ya que a pesar de ser la misma uva tendrá un efecto muy diferente de acuerdo a las características de la región.

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